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¿Por qué lo llamas estrés, si realmente es distrés? La clave para entender la salud mental en el trabajo
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El estrés es una palabra que escuchamos constantemente, especialmente en el ámbito laboral. Sin embargo, pocas personas saben que no todo el estrés es necesariamente malo. De hecho, hay un tipo de estrés que puede ser beneficioso y otro que puede ser perjudicial. Si alguna vez has sentido que el estrés te afecta negativamente, es probable que lo que estés experimentando sea distrés.
En este artículo, exploraremos las diferencias entre distrés y eustrés, y cómo estos conceptos son fundamentales para entender la salud mental en el trabajo. Al final, esperamos que puedas identificar mejor qué tipo de estrés estás enfrentando y cómo puedes manejarlo para mejorar tu bienestar.
Antes de profundizar en cómo estos conceptos afectan nuestra vida laboral, es importante definir claramente lo que significan:
Aunque ambas formas de estrés pueden generar respuestas físicas similares, como el aumento de la frecuencia cardíaca o la liberación de hormonas como el cortisol, sus efectos a largo plazo son muy diferentes. El eustrés nos fortalece, mientras que el distrés nos debilita.

A menudo, pensamos en el estrés laboral como algo que debemos evitar a toda costa. Sin embargo, el eustrés puede ser una herramienta poderosa en el lugar de trabajo. Un poco de presión puede ser justo lo que necesitamos para concentrarnos, ser productivos y alcanzar nuestros objetivos.
Por ejemplo:
El eustrés, cuando se gestiona correctamente, puede ser un factor clave para el éxito profesional y personal. Nos mantiene en movimiento y nos ayuda a encontrar sentido en nuestro trabajo.

Por otro lado, el distrés es lo que la mayoría de las personas asocian con el estrés.
Es ese sentimiento abrumador que aparece cuando las demandas superan nuestras capacidades, cuando el trabajo se vuelve una fuente constante de preocupación y cuando sentimos que nunca podremos ponernos al día.
Algunas señales comunes de distrés en el entorno laboral incluyen:
El distrés, si no se maneja adecuadamente, puede tener consecuencias graves tanto para la salud física como mental. Puede manifestarse en problemas como insomnio, ansiedad, depresión, trastornos digestivos y, en casos extremos, en enfermedades cardiovasculares.
Reconocer cuándo el estrés en el trabajo ha cruzado la línea hacia el distrés es el primer paso para tomar medidas y proteger tu bienestar. Aquí te dejamos algunos consejos prácticos:
Es fácil caer en la trampa de pensar que todo estrés es negativo, pero al entender la diferencia entre eustrés y distrés, podemos cambiar nuestra perspectiva y adoptar un enfoque más equilibrado hacia la salud mental en el trabajo. Mientras que el eustrés nos motiva y nos impulsa a ser mejores, el distrés nos drena y nos lleva al agotamiento.
La clave está en reconocer cuándo el estrés está desempeñando un papel positivo en nuestra vida y cuándo se ha convertido en una carga. Al hacerlo, podemos tomar decisiones más informadas sobre cómo manejar nuestras responsabilidades laborales y cuidar de nuestra salud mental.
Recuerda, no se trata de eliminar el estrés por completo, sino de gestionarlo de manera que trabaje a tu favor, en lugar de en tu contra. Así que la próxima vez que sientas que el estrés te está afectando, pregúntate: ¿Es realmente estrés o es distrés? La respuesta puede ser el primer paso hacia una vida personal y laboral más saludable y equilibrada
Para concienciarnos realmente de este problema, es importante analizar que actualmente (datos actualizados a 2023), la principal causa de muerte en el trabajo (43%) fueron patologías no traumáticas, es decir, infartos, derrames cerebrales, ictus, etc.
Estas muertes están vinculadas principalmente a problemas de salud y estrés, afectando en mayor medida a los trabajadores de mayor edad, especialmente en el sector servicios y la industria.
Estos datos se pueden consultare en el portal de estadísticas de accidentes, en la web del Ministerio de Trabajo y Economía Social.